Escoge una base y un acabado, por ejemplo fruta y pepitas molidas. Sírvelos en cantidades pequeñas que permitan comprobar cómo funcionan juntos antes de mezclar una porción completa.
Si decides añadir miel, especias u otro componente, identifica qué esperas cambiar. El tercer ingrediente tiene más sentido cuando responde a una preferencia concreta y no solo a que está a mano.
Conserva la combinación sencilla como opción válida. No tiene por qué ser el inicio de una receta más elaborada cada vez que la prepares.