Elige un tazón limpio y la cuchara que sueles utilizar. Guárdalos protegidos y accesibles; no hace falta dejar alimentos abiertos ni sacar productos que requieren frío.
Piensa en un acompañamiento que ya tengas disponible. Puedes anotarlo para evitar revisar varias bolsas antes de decidir qué servir, sin comprometerte a mantener la elección si cambia el plan.
Al comenzar el día, prepara los ingredientes frescos en ese momento. Lo adelantado es la organización, mientras que el alimento conserva el cuidado que necesita.